Los beneficios de la meditación contemplativa
Antes de practicar continuamente la meditación contemplativa, era una persona muy insegura, recuerdo ser la típica persona que se esconde detrás de las exposiciones. Además, había detectado que era presa de las sensaciones nerviosas que mi cuerpo sentía cuando tenía emociones intensas.
Desde que comencé a estudiar y practicar la contemplación, poco a poco mi yo sólido y aparentemente inmutable fue perdiendo fuerza, es como una pequeña muerte. En ese instante, se suspende todo. Los frutos de una práctica diligente, son un regalo
Creo que el místico y poeta español San Juan de la Cruz explica muy bien la experiencia de unidad a través de su poesía (puedes leer el poema completo aquí)
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero....
En la contemplación, uno descansa la mente en su estado natural. Con la práctica, los pensamientos dejan de correr y simplemente el practicante descansa en la pura conciencia.
Al comprobar en mi práctica el estado contemplativo, mi visión de mí misma y el mundo comenzó a cambiar. Al comprobar que no hay un yo sólido, mi timidez se fue disolviendo y al contrario, experimentaba un sensación de apertura por los demás y el entorno que me rodeaba. Al estar en calma, me percataba mejor de las emociones de los demás y estaba más presente.
A través de la contemplación, te conoces a ti mismo, a tu verdadera esencia

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